"Al principio dudé, pero decidí intentarlo. Con el paso de las semanas, fui sintiéndome diferente… más activo, más seguro, más yo.
Lo mejor fue la reacción de mi esposa. Volvió a mirarme como antes… y eso no tiene precio.
Hoy me siento renovado, con más energía y confianza. Sin duda, fue una de las mejores decisiones que tomé.” Roberto Sanches, 52 años